
Soy economista y especialista en gestión y planificación del desarrollo urbano y regional, con más de siete años de experiencia en el sector público, trabajando por mejores políticas públicas, una planeación responsable y una política que piense en la gente. Vengo de una familia como la de millones de colombianas y colombianos: soy una mujer de pueblo, de provincia, que tuvo que lucharse cada oportunidad. Accedí a la universidad gracias a una beca; entre semana estudiaba y los fines de semana trabajaba. No fue fácil, pero fue posible, y ese camino me enseñó que con disciplina, esfuerzo y trabajo honesto se pueden lograr los objetivos. Esa es la vida real de la mayoría de las familias del país, una realidad que casi nunca llega a los espacios de decisión. Durante años trabajé en política desde atrás, asesorando y construyendo propuestas, entendiendo cómo se toman las decisiones y cómo se define el rumbo del país. Allí confirmé que la política ha sido ocupada, en gran medida, por quienes han vivido desde el privilegio, lo que ha llevado a gobernar de espaldas a la gente. Por eso hoy doy un paso al frente: porque las y los cundinamarqueses merecemos más oportunidades, mejores trayectos y representantes que cuiden los recursos públicos, que son sagrados. Sueño con una Cundinamarca mejor planificada, que cuide el agua y el ambiente, genere oportunidades laborales y educativas, valore el trabajo de las mujeres y de quienes cuidan, y demuestre que sí es posible transformar la política desde el territorio y para la gente.
Inversión en infraestructura y apoyos para el deporte, el arte y la cultura.
Porque la política sí puede cambiar la vida en los territorios.