Alejandra Abásolo

Alejandra Abásolo es politóloga de la Universidad del Cauca, con más de 20 años de experiencia en trabajo territorial, gestión pública y cooperación. Ha liderado procesos comunitarios, culturales y ambientales en Cauca, Chocó y Nariño, articulando Estado, comunidades y sector privado. Fue gestora de desarrollo productivo en la Cámara de Comercio de Pasto y asesora del despacho de la Gobernación de Nariño, donde promovió proyectos estratégicos con enfoque social, ambiental y de transparencia. Cree en una política que escucha, articula y exige resultados para el territorio.

Sus banderas son:

NARIÑO, FRONTERA DE OPORTUNIDADES
Defender que la frontera deje de ser un lugar de paso y se convierta en una plataforma de desarrollo. Para cambiar esta realidad, es fundamental activar la Ley de Fronteras y crear el Régimen Especial de Inversión Nariño, que permita atraer empresas de tecnología, servicios y energías limpias. Esta inversión tendrá una condición donde al menos el 70% de los empleos sean para la gente del territorio, con salarios dignos y seguridad social. Ser frontera debe convertirse en la mayor fortaleza.
Trabajar por un modelo agroindustrial que empodere a las familias campesinas, transforme la producción y garantice precios justos. El desarrollo de Nariño pasa por empoderar a quienes siembran la tierra. Por eso, se impulsará la Ley de Industrialización Rural para crear el Fondo de Transformación del Sur, que garantice recursos a las asociaciones campesinas para contar con plantas propias de procesamiento de café, papa, leche, cacao y frutas. Además, se hará cumplir la norma que establece que el 30% de las compras públicas se realicen directamente a productores organizados.
Poner la salud mental en el centro de la agenda pública, con atención cercana y preventiva. Se presentará una ley para crear el Piso Mínimo Territorial de Salud Mental, que obligue a destinar el 5% de los recursos del Sistema General de Participaciones a equipos de psicólogos y trabajadores sociales. Estos profesionales deben llegar al barrio, a la vereda y a la escuela para acompañar de manera oportuna a jóvenes, familias y comunidades. Cuidar la salud mental es cuidar la paz y el futuro de Nariño.